Tapita: Corcel Negro

Era miércoles por la tarde y no me apetecía ir a clase, esa tarde teníamos Cobol y ensamblador: todo un horror así que no lo dudé, antes de subir a la academia convencí a mi compañera magdalena, que sinceramente a mí me molaba bastante, para irnos a ver una película de esas tiernas “El corcel negro” de Caroll Ballard. La ponían en el cine Palace que estaba en los bajos del hotel muy cerca de donde estudiábamos así que nos dio tiempo de sobra para llegar a la sesión de las 5.
Supuse que la película sería sosa y a lo mejor sacaba algún roce de aquello, sin embargo la película fue muy bonita, de esas que ves con una sonrisa en la cara, historia simple, fotografía preciosa, buena banda sonora de Carmine coppola y un caballo precioso con un niño, y Mickey Roonie!, no se puede pedir más.
Cuando terminó pensamos ir a tomarnos unos bocadillos de calamares en el Brillante como hacíamos casi todos los días que íbamos a clase, sin embargo cuando salimos del cine nos encontramos un panorama complicado, ese miércoles 23 de febrero de 1981 se les había ocurrido intentar dar un golpe de estado, aunque he de reconocer que mi primera impresión es que estaban rodando una película.
Nos fuimos a casa, sin submarino, ni roce, ni nada de nada; a mí encima me pillaron los novillos y afortunadamente no pasó nada en nuestro país. Lo mejor de todo es que desde aquel año cada vez que se habla del 23F siempre me viene a la memoria Francis Ford Coppola que realmente fue el artífice de la película, y claro está, Magdalena con la que por cierto, nunca conseguí nada.

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