Tapita: El color púrpura

Estábamos por el año 85 y habíamos quedado para ir al cine Avenida unos cuantos amigos a ver “El Color Púrpura”; yo estaba emocionado porque era (a día de hoy lo sigo siendo) un fan de Steven Spielberg y cualquier estreno suyo era un subidón de adrenalina. Además ese año le habían nominado nada más y nada menos que a doce oscars, lo que vaticinaba su gran año.
También me había leído la novela de Alice Walker gracias a mi amiga Virginia que siempre que me llevaba a su casa al final me liaba con algún libro, lo cual debo agradecérselo; no solamente me hacía pasar tardes inolvidables sino que gracias a ella he conocido y leído grandes obras.
Lo único que no me gustaba de todo esto era que venía Juan Ramón. Era un buen tío, y un excelente defensa sobre todo, pero en tema de cine era un perfecto capullo, es decir, había que ver las películas subtituladas, debían ser europeas o asiáticas, y todo lo que tocara Hollywood era una porquería.
Más de una tarde casi acabamos mal porque su pedantería me sacaba de quicio, a mí también me gusta el cine francés y sobre todo el japonés pero cuando sales una tarde con amigos a pasártelo bien o cuando quedas con una chica por la tarde en su casa no puedes ir con ese tipo de películas porque a menos que ellos también sean capullos se van a aburrir y van a maldecir el cine, y eso no me gusta.
Todo tipo de cine es bueno, pero no se puede ver con cualquier tipo de persona y en todo momento, las grandes obras o esas que son más especiales hay que dejarlas para los momentos y la compañía adecuada, no se pueden hacer globales; mientras que hay otro tipo de cine para todo el mundo que es el mayoritario y del cual disfrutamos el 96% de la población.
El caso es que fuimos y ya claro en la entrada cuando Vir y yo fuimos a comprar palomitas vino la primer bronca, lo siento yo no concibo el cine sin palomitas. Luego Spielberg habló por si solo; aunque años atrás habíamos visto el Imperio del Sol creo que esta es la primera película mayor de Steven.
Imágenes, fotos, argumento, escenas, diálogos. Música, absolutamente todo me pareció perfecto, su actores, entonces desconocidos todos: Whoopi Goldberg, Oprah Winfrey, Willard E. Pugh, Danny Glover…Estaban magnificos, si uno lo hacía bien el otro mejor.
Y luego esas escenas, la escena del sobre flotando por el aire que años después todo el mundo descubriría en Forrest Gump gracias a los ordenadores, la escena de Celie y Netie Juntas, el momento de su separación, el reencuentro, el momento que Celie descubre las cartas, cuando Shug se reconcilia con su padre.
Salimos del cine con JuanRa despotricando de Hollywood y con Virginia y yo emocionados, lo que nos permitió pasar la noche juntos, hablando de la película fundamentalmente.
Pasados unos meses llegaron los oscars y El Color Púrpura no gano absolutamente ninguno, Memorias de África, Ran, único testigo incluso regreso al Futuro ganaron premios Steven ninguno. Mi disgusto fue mayúsculo, igual que el pelotazo que di en la cara a Juanra “sin querer” en un partido. Esto ya me había pasado antes cuando ET tampoco ganó ningún oscar y me seguiría pasando con el tiempo.
Quizás algún día comprenda el tema de los premios, lo que si aprendí es a tener criterio propio, no impartido por lo que digan los críticos ni por la nacionalidad de la película o del director, sino porque el mensaje me llega al corazón y el color Púrpura lo consiguió y lo sigue consiguiendo.

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