Tapita: El hombre de mármol

Aquella noche había quedado con Ilineana, una amiga venezolana que trabajaba conmigo y que estaba impresionante. Como no sabía bailar mis dotes de seducción para salir con chicas era utilizar a mi gran aliado: el cine. Quedamos para ir al cine Azul en la gran vía, quizás el cine más cómodo que haya existido nunca en España, para ver el Hombre de Mármol, una película polaca dirigida por Andrej Wajda y que en esos momentos se hablaba mucho en aquellos años a principios de los 80.
Estaba seguro de que la iba a impresionar con mi cultura cinematográfica y de ahí a lo siguiente había un solo paso; sin embargo todo fue horrible a pesar de las grandes criticas que la película tenia a mi me pareció un verdadero rollo, casi me dormí y lo peor es que no entendí nada. Sin embargo ella quedo prendada de la fuerza visual de las imágenes, según sus propias palabras. Aquel día empecé a conocer a los pedantes cinematográficos que leían las criticas en los periódicos tres días antes y dejaban de un lado sus sentimientos para ir al cine.
Pero como soy un hombre afortunado a la salida me invitó a tomar una margarita en la Taquería del Alamillo, un sitio inolvidable enclavado en una de las plazas con más encanto de Madrid, casi debajo del mismo viaducto, Dios mío que borrachera cogí. A Ileana no la volví a ver, al cine polaco tampoco pero a la taquería regreso siempre que puedo y la ventaja es que ya puedo tomarme más de una margarita que 20 años después siguen estando igual de impresionantes.

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