TAPITA: El Padrino 2

A mediados de los años setenta en España vivíamos una especie de “revolución sexual” impresionante, no sólo dentro de las pantallas sino en la vida cotidiana, y los adolescentes éramos “carne de cañón” y victimas de muchas películas y leyendas urbanas.

La más popular de aquella época era la “pajillera” del cine Pleyel, que por 15 pesetas te hacia “una manualidad” durante la película, no sin antes haberte preguntado si la querías con música o no. Si la respuesta era positiva se enfundaba una pulsera de piedras que hacía que el resto del cine se empezara a reír.

Nuestro grupo de amigos se vio revolucionado con la llegada de Mayca, la prima colombiana de Vicente. Ninguno sabíamos muy bien donde estaba Colombia, pero la fama que traía Mayca era de aupa. Estaba “buena” aunque su especialidad venia demarcada por la enorme boca que tenía. Ahora resulta gracioso porque la primera vez que Vicente nos habló del “Sexo Oral” pensábamos que se trataba de hablar de sexo con ella, Aunque rápidamente nos aclaró la confusión, cobraba cincuenta pesetas y la tenías que invitar al cine.

Todos pasaron rápidamente y como siempre yo me quede el último de todos, lo que para ella supuso todo un reto, me propuso un descuento y quedamos un sábado para experimentar el tema. Yo no sabía muy bien donde llevarla y escogí el cine Fundadores porque al menos estaba fuera del barrio y nadie me reconocería. Fuimos a la sesión de las cuatro, porque yo pensaba que habría menos gente, lo malo fue la selección de la película.

No se me ocurrió otra que la segunda parte del Padrino, pensé que sería mala, ya que siempre nos hemos movido por aquello de que “segundas partes nunca fueron buenas”; yo además pensé: “si ni siquiera trabaja Marlon Brando”.

El caso es que llegamos al cine, nos buscamos un sitio apartado y empezó la película, lo cierto es que la tal Mayca era cariñosa, pero amigos Coppola también; conocer la historia de Vitto Corleone en Sicilia, la afrenta que Don Tomassino hace a la familia, su viaje en barco y sobre todo su llegada a esa América desolada me hizo ver rápidamente que esa película, ese relato era algo más que una segunda parte.

Sé que puede sonar frívolo pero Robert de Niro le gano completamente la partida a Mayca, creo que ha sido la mejor interpretación masculina que he visto en mi vida, su acento, su mirada, la manera de tratar a los que posteriormente iban a ser sus amigos: Clemenza, Tessio el señor Roberto, todo ello y por supuesto su embriagadora partitura me hizo olvidarme de Mayca.

El climax y nunca mejor dicho vino en paralelo, cuando Vitto Corleone Joven (esa insuperable Robert de Niro) decide acabar con la vida del facineroso Fanucci y hacerse con las riendas del negocio; Mayca decidió pasar a la acción y dobló la cabeza hacia abajo, yo la pedí que parara pero ella iba a lo suyo, De Niro sacó su pistola del periódico para llevar a cabo su crimen y yo sin quererlo le di una colleja (más bien una hostia con perdón) a Mayca que pegó un grito superior al del mismo Fanucci.

Creo que medio cine nos miró, ella debió proferir alguna maldición en su lengua materna, me escupió, se levantó y se marchó. Yo me quede dubitativo, mire a la pantalla y de repente me encontré con Al Pacino, John Cazale, diana Keaton y eso inolvidable Robert Duvall, aconsejando al padrino, al Al Pacino, a Michael Corleone, comprar acciones de IBM o prescindir de la vida de su propio hermano que le iba a arruinar en sus negocios en las Vegas.

Pocas veces, es más, creo que ha sido la única vez que en una película de mafia he llorado, la escena del asesinato de Fredo en el lago me impactó de manera brutal.

Indudablemente era la primera vez que un director superaba en una segunda parte a la primera, esta es una de mis diez películas favoritas, y creo que será muy difícil de superar. Años después llego la tercera parte, la cual tuve la suerte de verla en Nueva York, muy buena, pero totalmente lejana en calidad a esta segunda.

La leyenda sobre mi masculinidad algún tiempo en el barrio, hubo mucho cachondeo, pero para mí mereció la pena; es más mis colegas perdieron porque algunos de ellos ni siquiera llegaron a ver “El padrino II”, yo sin embargo llegué a conocer el sexo oral.

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