Tapita: Indiana Jones

Llevaba dos meses viendo en la discoteca Joy el tráiler de la segunda película de Indiana Jones; que se titulaba el Templo de Doom. LO que Indiana había despertado en mi es difícil de describir, yo entonces tenia 19 años y había encontrado la manera de seguir disfrutando de las películas de aventuras que en esa época eran solo para niños.
El estreno tardó casi tres meses más y al final pudimos ir al cine Palafox, que por entonces tenia el honor de ser el mejor cine de Europa. Para la ocasión me fui con mi amigo Raúl y con mi compañera Magdalena a la que no tenia forma de hincar el diente por ningún lado. Llegamos al cine a las 7 y resulta que las entradas eran para la sesión de noche, con lo cual mis planes de irme solo a acompañarla al autobús se me fueron al traste. Nos dimos una vuelta pro las calles de alrededor del cine y con esa variedad de bares no hubo problemas, aunque El Paleto era nuestro favorito y el que nuestros bolsillos podía soportar.
La película estuvo a la altura de las circunstancias aunque a la postre para mi es la peor de las tres (Indiana Jones siempre será una trilogía). Y eso que las escenas iniciales prometían, a mi me recordó a Horizontes Lejanos. También ha y que reconocer que Spielberg es un director que pocas veces me ha decepcionado.
Lo malo vino al final de la peli, tuvimos que acompañarla a casa y Magdalena vivía en un descampado que había cerca de Canillas, no pasó nada de nada y esa noche mi amigo Raúl y yo confirmamos definitivamente que no nos parecíamos en nada a Indiana Jones aunque sus películas 30 años después no siguen apasionando.

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