Tapita: Los 7 Samurais

La sidrería Mingo para muchos madrileños es una especie de santuario donde la mezcla de la sidra con el pollo asado nos hace que sintamos un cariño especial por este local. Casi todos hemos celebrado algún cumpleaños o algunas navidades en el y a mi personalmente me trae grandes recuerdos siempre que pienso en el.
En concreto a finales de los 80 quedamos con la gente de la pandilla allí para merienda cena porque creo que era el cumpleaños de Luisa y claro todos y principalmente “todas” querían ir a bailar antes de la fiesta; por lo cual yo me escabullí de los bailes que nunca me han gustado disgustado por lo que me iba a perder en la discoteca y sin saber que estaba a punto de ocurrirme algo que me marcaria el resto de mi vida.
Como me dejaron solo no se me ocurrió otra idea que darme un paseo hasta Mingo y bajando por la cuesta de San Vicente me pare en la filmoteca nacional, que antes había sido el cine Príncipe Pio a ver que ponían. Siempre que iba allí era para impresionar a las chicas y para ver películas que con el tiempo me he dado cuenta que vi demasiado joven, allí conocí a Fellini, a Godard, a Welles, a Bergman y a Buñuel curiosamente grandes artistas a los que hoy en día casi no aguanto. Pero aquel viernes iba a conocer a uno que me acompañara el resto de mi vida ponían “Shichinin no samurái” de un tal Akira Kurosawa. El nombre me hizo gracia pensé en marcas de motos pero cuando vi los fotogramas en blanco y negro y la expresión de aquellos actores no sé que me empujo a entrar a ver esa película.
La historia, los personajes inolvidables, la emoción y la fuerza de las imágenes, la emoción de la historia, el sonido de aquellos diálogos en japonés, en fin el matrimonio entre Kurosawa y yo fue perfecto. Luego vinieron muchas más sobre todo Rashomon que fue otro golpe artisitico visual en mi vida.
Pero sobre todo me descubrió que a diferencia de lo que decía Don Roberto mi profesor de historia el cual escribía continuamente notas a mis padres diciéndoles que yo era tonto ya que no me aprendía de memoria los nombres de la tabla periódica, Kurosawa me indicó que yo tenia inteligencia selectiva ya que no me costó ningún esfuerzo memorizar el nombre de los siete samuráis: Kambei, Kikuchiyo, Gorobel, Kyuzo, Heihachi, Shichiroji Y Katsushiro

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