Tapita: Oficial y Caballero

Tener 17 años, estar haciendo la mili y de repente ir al cine a ver “Oficial y Caballero” os aseguro que fue una autentica pasada. A los españoles nos gusta usar el concepto de “americanadas” para este tipo de película pero a mi personalmente me hizo pasar muy buenos momentos. Ese Sargento cabrón era igual que el que tenía yo, y al que curiosamente 33 años después sigo queriendo y sigo estando en contacto con él.
Esos compañeros con los que compartías tu vida, en el máximo rigor de la palabra, ya que desgraciadamente algunos de ellos la perdieron en aquella triste época para nuestro país. Y que por supuesto, sigo viendo y sigo compartiendo y recordando nuestras “hazañas”.
Como siempre lo único que ni me acompaña, ni veo y sinceramente ni quisiera ver, es a las mujeres de aquella época. Era el único fallo ninguna era Debra Winger de quien por cierto estuve dos años perdidamente enamorado, más bien las chicas de aquella época me recuerdan a la rubia de la película, mujeres egoístas que eran capaz de todo y de mentir para conseguir sus fines.
Recuerdo que la fui a ver al cine coliseum y creo que dos o tres veces en un mes, encima como gano óscar, había colas porque en Madrid cuando una película ganaba un Òscar la gente iba en multitud a verla.
Pero si algo he de recordar de esta película es su música, la canción de Joe Cocker todavía me acompaña en mi coche; no tengo ningún momentazo con esa música pero si buen “rollo”, siempre me trae una sonrisa ya que a pesar de toda aquella época la recuerdo con mucha alegría.
Si algo me encanta del cine es la capacidad que tiene para trasportarte en el tiempo y hacia momentos, situaciones, olores, caras, sensaciones que fueron de otro tiempo.
Nunca llegué a ser oficial pero creo que lo de caballero si lo he conseguido.

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