TAPITA: Tener y no tener

Barcelona es una ciudad muy especial para mí, por motivos de trabajo muchas veces he viajado allí, e incluso durante un año viví de manera permanente.

La vi transformarse en la ciudad moderna y libre que es hoy en día, y de momento sólo guardo buenos recuerdos de ella.

También he conocido sus cines, sobre todo cuando vivía solo, las visitas al Capitol, Verdi o Coliseum eran obligatorios entre semana y, por supuesto, los fines de semana. Levantarte en una ciudad donde el sol ilumina a todo el mundo, pasear entre cultura que sale de todas partes, respirar el aire del mediterráneo, comer bien, y ver una buena película era, la mayoría de los sábados, mi plan.

Pero puestos a recordar me viene a la mente, casi sin quererlo, mi amiga Anna Vilches; era y sigue siendo un tía extraordinaria. Trabajaba en la empresa de gasóleos donde yo estaba, era una mujer guapa, con una gran sonrisa, del Barca, inteligente y soltera. Aunque a mí lo que más me gustaba era su pasión por el cine.

Solíamos coincidir a la hora de la comida y nos conseguiamos escapar solos a un bar un tanto cutre donde la especialidad eran los pulpitos fritos, un manjar que solo puedes comer en Barcelona. Alli con nuestras dos cervezas y alguna ración nos pasábamos la hora y media que teníamos hablando de cine, películas y actores.

Un viernes apareció por mi sitio y me pregunto: ¿quieres venirte mañana al cine conmigo a ver una película porno?, y bueno la verdad es que me quede un poco cortado, pero su sonrisa me invitó a decir un “sí, claro” bastante ridículo.

Me pasé toda la noche del viernes mirando la cartelera, y lo cierto es que no me había dado cuenta de la extensa oferta de cine porno que había, los títulos eran graciosos, siempre me ha parecido una industria con una gran imaginación, pero la verdad es que aunque yo había visto  peliculas de ese tipo, he de reconocer que nunca había sido ni en un cine, ni acompañado, así que los nervios me invadían.

Quedamos a las seis y media, y parece mentira que hayan pasado casi treinta años todavía recuerde que iba con un vestido verde, bastante ajustado. Ella nunca iba con falda al trabajo lo cual me puso todavía más nervioso de lo que yo estaba, había muchas curvas que nunca había deparado en esa mujer.

Me cogió de la mano y sin dejar de reírse me llevó hasta el cine Coliseum en plena Gran Vía de las Cortes catalanas, mire el cine y resulta que ponían “Tener y no Tener” de Howard Hawks; entonces la dije: ¿esto es porno? Si yo la he visto y es de intriga policiaca. Ella sonrió y me respondió: “no tienes ni idea de cine”.

Entramos al cine, nos sentamos en unas butacas por la fila de atrás y durante toda la película me estuvo descubriendo cosas que yo desconocía del cine negro americano.

Me dijo que esta era la primera película de Lauren Bacall cuando sólo tenía 19 años; durante el rodaje se enamoró de Humphrey Bogart quien se acababa de divorciar, y tenía 45 años. Tan grande fue su pasión que se casaron un año después y estuvieron casados hasta que el actor murió de cáncer.

Me habló también de la famosa frase:”Conmigo no tienes que fingir. No tienes que decir nada. Si me necesitas, silba. Sabes silbar, ¿no? Sólo tienes que juntar los labios y soplar. Y yo acudiré a tu llamada”. Todo un alegato sexual de la época,  que incluso estuvo censurada ya que era una insinuación al beso y al sexo oral según los “inquisidores” de la época.

También me contó los trucos que un genio como Hawks hacía para evitar que la censura le prohibiera, como por ejemplo que para indicar que la pareja había hecho el amor se ponía una escena en que la pareja se besaba, había un fundido en negro y en la siguiente escena aparecían desayunando juntos.

Esta película estaba basado en un relato de Hemingway y tenía aspectos marítimos que inducían bastante a la química que existe entre los dos actores, ya que parece ser que en las ciudades con mar se disfruta más del amor, ya que su aire limpio y su olor inconfundible, quita muchas trabas que la contaminación aporta en nuestra contra.

Bacall y Bogart hicieron años después “El sueño eterno”, “La Senda tenebrosa” y “Cayo Largo”, y lo cierto es que si las revisáis y os fijáis en como miraba Lauren Bacall a los actores, y como mira a su pareja, os daréis cuenta como con una mirada puedes seducir a un hombre sin necesidad de decirle nada.

Yo salí del cine con el corazón a cien; Anna no dijo nada solo me miró y lo siguiente que recuerdo es que estábamos desayunando juntos en una casita que sus padres tenían en Sitges, justo enfrente del mediterraneo.

 

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