TAPITA: Cines

Casi sin darme cuenta he llegado a la TAPITA número sesenta; y lo he hecho disfrutando y recordando los que han venido a ser momentos de máxima felicidad en mi vida. Durante este periodo os he venido hablando de películas, actores y actrices, bandas sonoras y amigos y amigas que me han acompañado en diferentes momentos.

Hoy sin embargo quiero hablar del escenario, o mejor dicho, de los escenarios donde toda esta magia se ha producido: las salas de cine. Yo nací en Madrid en la Plaza de Cascorro en los años 60 y lo primero que me viene a la cabeza es la “zona cero”; es decir esa zona en la que tardaba entre cinco y quince minutos en llegar al cine desde la puerta de mi casa, ¡Andando¡.

Esta zona es la que viví en mis primeros años y donde realmente se forjó esa pasión mía por el cine. La primera sala que me viene a la cabeza es el Pavón que hoy en día es un teatro o el cine Odeón, conocido en aquella época como el “palacio de las pipas”, en ellos descubrí “Casablanca”, a Tarzán y al Zorro y casi todo en blanco y negro. Luego muy cerquita estaba el cine Alba que hoy en día sobrevive como sala X, el Falla cerrado, el Progreso que hoy es el teatro Apolo donde conocí a James Bond, el Olimpia, allí nos ponían una erótica con otra de artes marciales, y el Ideal que era el sitio de culto donde iban los intelectuales de la época, es decir Alfonso Sánchez, José Luis Garci…

Un poco más lejos en lo que podíamos denominar “zona 1” se encontraban el Dore que hoy es la sede de la filmoteca, el Monumental donde toca la orquesta de RTVE, el Madrid donde conocí a Hichtcock y vi la Vida de Brian y dos grandes cines de la época: el Albeniz, primera sala con Cinerama, es decir “murieron con las botas puestas”, “Apocalypse Now”.. y el Real Cinema donde vi la trilogía de “Star Wars”, donde vi arder “el coloso en llamas” y donde sufrí con el “Alien” de Scott.

La “zona 2” a la que necesitaba llegar en metro pero en veinte minutos era la zona de Bilbao o Malasaña como le gusta llamarla a mucha gente; allí estaba el cine Barcelo que es la discoteca Pacha desde hace mucho tiempo, el Luchana, el cine Palafox que se denominaba el mejor cine de Europa y que me permitió conocer a “ET”, “Indiana Jones” y a los “Terminator” entre otros, luego venía el cine Bilbao, los Roxy A y B que hoy en día siguen en pie, el Paz y el Fuencarral donde bailé “Grease” y el Proyecciones que sobrevive hoy en día y que también fue de los primeros en incorporar el cinerama.

Y entre medias de estas zonas se encuentra la que denomino “zona 3”, y que es la zona por excelencia, es decir: los cines de la Gran Vía.

Si empiezo por la plaza de España, tenemos en la misma plaza el Torre de Madrid que ahora es una discoteca muy famosa y al empezar la Gran Vía nos encontramos con el Coliseum hoy en día teatro, allí recuerdo “Oficial y Caballero”, “El Crack” o “Los Santos inocentes” son algunos ejemplos de grandes tardes, luego venia el Azul, el cine más cómodo en el que yo he estado, el Pompeya donde vi furtivamente “El último tango en Paris”; enfrente el Lope de Vega un gran teatro hoy en día. Allí se estrenaban los James Bond modernos, los Rockys, “Fiebre del Sábado Noche”, “Hair”, y un largo repertorio de grandes películas.

El Gran Vía donde disfruté por primera vez de “el Padrino”, el Rialto donde sufrí con “Viernes 13”, el Rex o el Capitol, vivo hoy en día, donde casi todos volamos con “Superman”. El Palacio de la Prensa o el Callao; en esta sala viva hoy en día, “El Exorcista”, “La Naranja mecánica” o “El Expreso de medianoche” dieron largos años de esplendor a la cartelera.

El Avenida y el Palacio de la Música, o el pequeño Imperial donde solo se proyectaban películas para todos los públicos, era el reino de Disney entonces. Luego cerca de la zona estaban el Infantas, o el Bellas Artes donde descubrimos el “To be or not to be” de Lubitsch, o el Bogart, Pleyel y Carretas que no gozaban de muy buena fama.

En definitiva 40 CINES, con diferentes películas la mayoría de las veces a menos de media hora de mi casa; ese lujo ha estado al alcance de muy pocos; además casi siempre iba andando y regresaba soñando y por supuesto parando en la cantidad de bares y cafeterías donde merendaban cenaba o me tomaba alguna Tapita….de cine.

 

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