Vivien Leight

La verdad es que es la primera vez que escribo una Tapita sobre una actriz en vez de hacerlo sobre una película, pero evidentemente, tiene su porque.

La mayoría de nosotros conocemos a Vivien Leight por su inolvidable interpretación de Escarlata O´Hara en la espléndida y colosal película: “Lo que el viento se llevó”, o algunos también por su interpretación de Blanche en la no menos colosal “Un tranvía llamado deseo”. Fue una actriz que murió muy joven, con tan sólo 53 años, fue esposa de Laurence Olivier su gran amor quien a pesar de estar separado de ella, corrió a su lado nada más enterarse de su muerte.

Vivien Leight nación en la India, cosa que casi nadie sabe tampoco, aunque su educación fue británica cien por cien. Bueno y contado todo esto os preguntareis que tiene que ver esta actriz con mi vida. Realmente no tiene nada que ver pero estuvo a punto de tener mucha importancia.

A mí siempre que conozco a alguien me gusta preguntar por el origen de su nombre, por ejemplo cuando alguien tiene un hijo. Y la verdad es que aunque lo respeto, cuando me dicen que el niño o la niña se llaman como los padres o los abuelos, se me cae el alma a los pies porque aunque veo cariño denoto poca imaginación o pasión.

A mí me hubiera gustado que mis hijos tuvieran nombre de actores y estuve a punto de conseguirlo; cuando mi mujer se quedó embarazada de nuestro primer hijo, todas las pruebas nos dijeron que iba a ser niña, lo cual calmo a mi esposa ya que desde hace cuatro generaciones el nombre de Domingo en los varones es un clásico.

Curiosamente yo no he querido seguir esa tradición, de hecho ninguno de mis hijos se llama así, cuando sea viejo me compraré un perro y lo llamare domingo pero a mis hijos no.

El caso es que al creer que iba a ser niña empezamos a pensar en nombres y ahí sí que la pedí un favor a mi mujer; a mí me hubiera encantado llamar a mi hija Escarlata, quizás hubiera sido una putada para ella pero a mí me hubiera encantado. Durante unas semanas ella aceptó pero al final acordamos un pacto: en vez de ser Escarlata el nombre seria Vivien el nombre de la actriz que la inmortalizó en el cine.

Esto me llenó de alegría, incluso tengo un babero y una pulserita grabada con el nombre. En la ecografía del séptimo mes, el ginecólogo nos dio la noticia bomba: “Vivien tenía colita”, el chasco fue grande, los cambios de ropas, sabanas y demás cosas fueron rápidas y volver a pintar la habitación todo una gesta.

Sin embargo el shock, duró poco, aunque el nombre del niño fue más duro, a mí me hubiera encantado Anakin, pero no tuve ni la más mínima posibilidad.

Menos mal que por entonces estábamos enganchados a “Médico de Familia”, y el personaje de Emilio Aragón nos inspiró rápidamente: Nacho que no Ignacio.

Estamos seguros que esto acompañará a nuestro hijo siempre y le protegerá con una estela artística y de éxitos.

Mientras siempre que vemos “lo que el viento se llevó” Pilar y yo no podemos reprimir una mirada de complicidad pensando en Vivien.

Pasaron siete año y llego el segundo, este fue niño desde el primer momento y su nombre no pudo ser más artístico y certero: Romeo.

Este no necesita estela que le proteja ya lo hace el sólo y desde luego brillará con luz propia allá donde vaya, Sobre todo cuando encuentre a su “Julieta”

 

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