Tapita: Volver a empezar

El año 1982 fue complicado para mí, aunque el recuerdo que tengo de él es extraordinario. Mi padre había fallecido un año antes y yo me encontraba de bruces con la vida, con mis amigos, con la familia y con la mili. Mi aliado siempre fue el mismo: mi cine; “Oficial y Caballero”, “regreso al futuro”, “el imperio contrataca”, “En busca del arca perdida”, “Carros de fuego” son algunas de las películas que me acompañaron ese año y que no lo han dejado de hacer todavía.
Sin embargo quiero hablar de una película española, ya que ese año ganamos un Òscar por primera vez y fue con “Volver a empezar” de José Luis Garcí. Yo no había oído hablar de este señor que a la postre resulta que frecuentaba los mismos cines que yo de pequeño y tenía la misma pasión que yo por el cine americano. Un lunes al salir de una guardia me fui hasta el cine coliseum para ver la película, me picaba la curiosidad, yo por entonces no era muy amante del cine español. Pero fue sentarme en la butaca empezar a escuchar el canon de Pachelbel que yo no sabía que ni que existía, escuchar la música de Cole Porter y sobre todo ver Asturias de la misma manera que yo la había conocido de pequeño, revivir junto con Antonio Ferrandis ese primer amor que como yo lo tuvimos en Asturias, mi primer beso me lo dio Anina una amiga mía de Ribadesella de la cual curiosamente ni me recuerdo su cara, a pesar de recordar el momento, sitio y sobre todo lo bonito que fue.
Otro personaje inolvidable fue el de Gervasio Losada interpretado por Agustín Gonzalez de manera magistral. Durante diez años cada vez que he ido a Gijón siempre me he hospedado en el hotel Asturias, y he visitado Covadonga, Mieres, Cudillero y hasta me hecho las mismas fotos que la pareja de enamorados de la película se hacen.
Que amor trasmite Garcí en sus películas y que grandes intérpretes hicieron posible, esa película de la cual no olvidaré nunca la escena con José Bódalo cuando le comunica su enfermedad.
Salí del cine muy contento, incluso se me quitó el cabreo porque Gandhi ese año le quitara el Óscar a mi querido ET, aunque realmente al que yo quería es a Steven Spielberg, él fue quien me enseño el sentido del verbo “soñar”

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